Registro de las últimas palabras de Hürrem a Sümbul. Conmovedor.

Como conocemos el recorrido de Hürrem para llegar al poder como la sultana de sultanas no fue nada fácil, para ello tuvo que aliarse con las personas que la ayudarían a alcanzar las cosas que necesitaba para lograr su cometido. Uno de los más importantes aliados fue Sümbul, quien logró ocupar un lugar significativo en el corazón de Hürrem y a quien en sus últimos momentos de la novela le dedicó estas palabras. Recordemos:

Sümbül se encuentra a solas en los aposentos que alguna vez pertenecieron a la difunta sultana Hürrem y estando sentado en su mueble junto al libro que esta le dejó como su legado, se siente triste, recuerda cómo la sultana le entregó ese libro en ese mismo lugar y le dijo que eso era su vida y su legado, todo lo que atravesó y todo lo que vivió lo escribió ahí, lo que se sabe y lo que no se sabe suyo están en esas páginas.

Sümbül sigue contemplando el libro que la sultana Hürrem le dejó y la recuerda con estas palabras de parte de ella “mi alma está en estos salones, aposentos, pasillos, jardines, estos muros tienen mis lágrimas, mis amados, mi amor, mi voz, mis canciones, mi risa, mis lágrimas ocultas y los llantos abiertos”.

“Pasarán estaciones e incluso años, las estrellas se extinguirán en los cielos, lo que llaman vida es un parpadeo. Mis ojos se abrieron y se cerraron. Lo que llaman vida es un día, lo ves y lo pierdes. Todo lo que tuve fue amor y mi vida fue este palacio” Sümbül termina de recordar las palabras de la sultana Hürrem y sale de los aposentos para quedarse mirando hacia abajo como lo hacía la sultana Hürrem cuando salía y miraba en dirección a las puertas del harem.

Las palabras de la sultana Hürrem retumban en la mente de Sümbül y este sintiéndose solo y vacío sin su presencia no halla la paz interna, ahora también la sultana Marian ha partido sin pensar regresar al palacio de su majestad por causa de presencia de Selim y su familia y Sümbül siente que ya el palacio no tiene vida ni causa por la cual luchar.

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