Salmón impresiona a Rahab con su confesión ¿Qué fue lo que le dijo?

Rahab está muy ofendida, y es justo que se sienta así; luego que todos en Jericó la tratan como una cualquiera, vienen los hebreos a hacerle lo mismo. Salmón intenta por todos los medios de pedirle disculpas a Rahab por lo sucedido con Melquias, pero ella no le interesa lo que diga Salmón, no está dispuesta a escuchar.

Rahab le pide a Salmón que lo deje así, ya que sabe que la misión que ellos tienen es más importante que todo, pero Salmón insiste que no es cualquier cosa, cuando irrespetaron a la única persona que los ayudó en Jericó, añade que la actitud de Melquias fue una injusticia contra ella. Rahab aun disgustada le dice que no tiene que preocuparse, que ella los ayudó solo por causa de su Dios y no por ellos. Salmón algo ofendido se siente mal con lo que dijo Rahab, incluso demuestra estar preocupado por la vida dura que pasa Rahab siendo una prostituta; pero por ahora Salmón afirma que no le interesa si no cree en él, pero algo si es cierto, desde que Rahab se dispuso a ayudar en los planes de Dios, ella se volvió su responsabilidad.

Rahab llorando le pregunta a Salmon si acaso quiere decir con eso que él está interesado en la vida de una “prostituta”, pero en ese momento Salmón cambia la expresión diciendo que él no está interesado sino en la fe de una “mujer” llamada Rahab. Tal parece que la manera en que Salmón se expresa de Rahab la ha conmovido, ya que él no la trata como una cualquiera, sino como lo que ella es, una persona.

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