Caleb está decepcionado de Irú ¿Será que este muchacho madurará algún día?

Irú es dado de alta y ya puede ir a su casa de nuevo, al llegar a casa,Nohemí corre a abrazarlo con alegría, Caleb irónico se acerca a ver la herida de Irú y pide que se la muestre, entonces le da un golpe e Irú pone cara de dolor; y le asegura a Nohemí que por ahora no dejará que la herida le cicatrice a Irú.

Caleb continua diciendo cosas mientras Irú pide que deje esta discusión para después ya que está cansado, pero Nohemí le replica que es importante que le haga caso a su padre, ya que ambos quieren un bien para él. Irú insiste en decir que él quería correr todos los riesgos posibles para demostrar que era alguien capaz, pero Nohemí y Caleb no están de acuerdo que siga pensando de esa manera; Caleb asegura que con la herida que tenía él habría sido capturado fácilmente y estaría muerto. Irú como siempre, toma las cosas a la ligera y piensa que Caleb dice esto porque duda de él; Caleb insiste que debe entender que no solo se necesita ser valiente para ser un buen soldado, sino que también debe ser disciplinado.

Nohemí y Caleb concuerdan que ocultando esa herida que se causó, pudo poner en riesgo su vida y también la misión, además de deshonrar a Dios, pero esto solo causa que la discusión empeore cada vez más hasta con Irú,Caleb no lo soporta y le pide a Irú que se retire. Irú insiste en ser reconocido como alguien capaz y de confianza, pero lamentablemente quiere hacerlo por los medios equivocados, Caleb solo puede llorar, ya que no logra entender porque su hijo toma estas actitudes incorrectas. Por su bien, y el de muchos, Irú debe madurar.

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