Comienza la desesperación de Acán ¿Pagará las consecuencias de lo que ha hecho?

Parece que la justicia de Dios ha caído sobre Acán, a pesar que ha mentido a todo el mundo y ha culpado a Eloi de haber informado a los cananeos, Acán no puede soportar la desesperación de pensar que su hijo puede morir por culpa de su codicia; y eso que aún no sabe que es precisamente Melquias quien fue descubierto en las puertas de Jericó hace poco.

Acán golpea la mesa impotente por no poder hacer nada por Melquias, y en ese momento, su hijo Gibar entra preocupado y le pregunta acerca de lo que le sucede. Acán egoísta como siempre le dice a su hijo que cómo es posible que Melquias pueda estar en peligro de muerte por culpa de un inútil como Eloi, Gibar supone que posiblemente Eloi no haya contado nada, pero Acán insiste en culparlo aún, que Eloi fue quien delató a Salmon y Melquias y él tiene la total certeza de eso.

Gibar le dice a su padre que solo queda espera a que Zaqueo llegue a tiempo para avisarles que no entren a Jericó, pero Acán amenaza que si algo le pasa a Melquias él mismo se encargará de matar a Eloi. Acán continúa diciendo una gran cantidad de mentiras a Gibar que ni él mismo se la cree,y de pronto se le sale algo, dice que nunca se perdonaría si algo le pasa a su hijo, Gibar extrañado le dice a Acán que la culpa no sería suya y él rápidamente lo acomoda diciendo “no claro que no, nunca voy a perdonar al maldito de Eloi”. Acán ya no puede ocultar su culpa, pero estoy seguro que al final de todo sufrirá las consecuencias de su traición.

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