La discusión entre Maquir e Irú. Caleb se entera que Irú ha hecho trampa

La felicidad de Caleb por la victoria de su hijo Irú, al ser elegido como uno de los espías que irá a Jericó, se hace notar con el abrazo y las palabras que le dice Caleb a su hijo. El sentimiento de orgullo de Caleb hacia su hijo es impresionante. Al igual que Caleb fue una vez uno de los doce espías que envió Moisés a Canaán, Irú tendrá el privilegio de servir a Dios y a su pueblo en esta gran misión.

Pero la felicidad de Caleb duró poco, ya que al instante se acerca Maquir y acusa a Irú de haber jugado sucio en el torneo. Ante esta afirmación, Caleb le pregunta a Irú que si era cierto lo que Maquir decía; Irú muestra vergüenza al bajar su cabeza, pero se mantiene firme negando la acusación de Maquir, Irú se defiende diciendo que él le ganó a Maquir y solo dice eso porque es un mal perdedor, pero Maquir insiste que es mentira y lo llama tramposo y luego de unas palabras comienzan a pelear, pero Caleb los separa con firmeza. Caleb toma la mano de Maquir y le dice que será uno de los grandes guerreros de Israel, que vaya a casa y se tranquilice. Caleb se da la vuelta hacia donde está Irú y lo mira como si en un instante todo el orgullo que sintió por él se transformó en decepción. Parece que la estrategia de Irú no fue la más honesta pero veamos que sucede más adelante.

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